Porque la floración que generan estas praderas atrae una gran cantidad de insectos que visitan estas flores, creando un oasis de recursos y refugio para la fauna silvestre. Además, las praderas muestran los cambios estacionales de nuestro paisaje mediterráneo, regidos por la disponibilidad de lluvias, conectándonos así con los procesos naturales de la vegetación.
Las praderas de flores nativas son conformadas por especies herbáceas anuales y perennes de la zona central de Chile. Se caracterizan por ser el tipo de plantas que cubren de colores los cerros en la época primaveral, de verde en la época invernal y de ocres y amarillos en la época estival.
Algunas de ellas son:
- Huasita (Clarkia tenella)
- Manzanilla de cerro (Helenium aromaticum)
- Leucheria oligocephala
- Calandrinia compressa
- Tabaco cimarrón (Nicotiana acuminata)
- Metrín (Camissonia dentata)
- Melosa (Madia chilensis)
- Pasto largo (Bromus berteroanus)
- Plantago hispidula
- Flor de la cuncuna (Phacelya brachyantha)
La Región Metropolitana es parte del hotspot chileno de biodiversidad, donde el 25% de su flora nativa es endémica de esta región. Esto quiere decir 1 de cada 4 especies de plantas solo habita en esta zona siendo única en Chile y el mundo. Lamentablemente, en esta región tenemos diversas amenazas que ponen en riesgo la salud de los ecosistemas, como la urbanización, la contaminación, los cambios en el uso del suelo, la sequía y el cambio climático. De aquí surge la necesidad de generar estas praderas dentro de nuestras ciudades para la conservación de nuestra flora nativa.
Labores previas a la siembra:
1. Eliminar la maleza y/o chépica.
Para eliminar la maleza es necesario regar unas dos a tres semanas antes de la siembra, y así asegurar la emergencia de estas, para su posterior retiro. Así también, es necesaria la aplicación de herbicida, para la eliminación de la chépica.
2. Picar el suelo unos 15 cm de profundidad.
3. Agregar una capa fina de compost (1 cm aproximadamente). Lamentablemente evitamos usar el compost casero, ya que contiene muchas semillas de verduras que luego hay que retirar.
4. Siembra (depositar las semillas y regar en forma de lluvia)
5. Poner protecciones alrededor de la siembra, tales como ramas y/o reja perimetral
6. Regar 3 veces por semana en forma de lluvia (aspersión) durante aproximadamente 1 mes.
7. Riego 1 vez a la semana, cuando la pradera ya haya alcanzado un desarrollo vegetativo considerable.
8. Cosecha de semillas e incorporación de las hierbas secas como mulch.
Gracias al registro realizado por Sergio Moraga y Maureen Murua se logró el siguiente registro del total de especies que visitaron las praderas son 12 especies nativas y 6 especies exóticas destacando la importancia de esta intervención paisajística para las especies autóctonas de Chile.


